Alimentación en la adolescencia

LA DIETA ADOLESCENTE

La adolescencia es una época de importantes cambios físicos, por lo que se necesita una dieta completa y equilibrada. Hay que tener en cuenta que durante la adolescencia se adquiere el 50 % del peso adulto, el % 20% de la talla adulta y el 50 % de la masa esquelética adulta.

Los requerimientos proteínicos y calóricos son máximos durante la adolescencia. Sin embargo, con frecuencia en esta etapa se come de manera errática y muy descompensada ya que:

  • se saltan comidas
  • se toman productos con alto contenido en azúcar y bajo nivel nutricional
  • se sigue un tipo de alimentación pobre en lácteos, verduras y fruta
  • se abusa de las dietas, realizándolas sin control médico, etc. (Hay estudios que indican que casi la mitad de las adolescentes encuestadas están poco o nada orgullosas de su cuerpo y que dos de cada cinco han hecho dieta para perder peso al menos una vez en los últimos doce meses.)

Al decidir cómo debe ser la alimentación en la adolescencia debe tenerse en cuenta que se trata de una época de crecimiento, por lo que se necesita un aporte energético de proteínas y minerales (hierro, calcio, etc.) suficiente. No hay un número de calorías adecuado para todo el mundo. El total de calorías que se ingieran deberá equilibrarse según el tipo de ejercicio físico e intelectual que se realice.

Una alimentación adecuada no depende de elegir o evitar un alimento específico, sino de la suma de las elecciones de alimentos que se realizan durante varios días o incluso varias semanas. Una dieta saludable puede incluir comidas rápidas ("comida basura"), bollería industrial o postres con alto contenido en azúcar. El secreto está en que no sean sólo este tipo de comidas la base de la dieta y en que además también se consuman regularmente otros alimentos como cereales, legumbres, lácteos, verduras frutas, huevos, carne y pescado.

ALIMENTOS RECOMENDADOS

En general la dieta recomendada por tipos de alimentos se distribuiría de la siguiente forma:

  • Frutas, verduras, ensaladas, lácteos y pan: cada día
  • Legumbres: 2-4 veces por semana (por ejemplo 2 veces como primer plato, y 2 veces como guarnición)
  • Arroz, pasta, patatas: 2-4 veces por semana alternándolos su consumo
  • Pescados y carnes: 3-4 veces por semana alternándolos
  • Huevos: hasta 4 unidades a la semana, alternándolos con las carnes y pescados
  • Bollería industrial, repostería, patatas fritas, pizzas, precocinados, etc.: ocasionalmente
  • Refrescos, helados, golosinas, etc.: sin abusar

Cada vez hay más adolescentes afectas por trastornos alimentarios. Los dos trastornos más frecuentes son la anorexia nerviosa y la bulimia.

ANOREXIA NERVIOSA

La anorexia nerviosa se caracteriza por una severa pérdida de peso o por no alcanzar el peso esperado a causa de una dieta muy estricta, que normalmente se acompaña de otras medidas, como el ejercicio intenso, provocarse el vómito o el uso de laxantes. Las adolescentes afectadas por lo común son chicas inteligentes o muy inteligentes, que acostumbran a ser buenas estudiantes y que se esfuerzan para serlo aún más y que con frecuencia usan ropa ancha para disimular su delgadez.

Hay algunos síntomas iniciales que pueden servir de advertencia para detectar el desarrollo de una anorexia nerviosa: amenorrea (falta de la menstruación), estreñimiento, excesiva preocupación por la comida o por las calorías que contiene cada alimento, dolor abdominal, intolerancia al frío, vómitos, etc.

El curso de esta enfermedad suele ser largo y a veces puede convertirse en una enfermedad muy grave. Con la ayuda necesaria, especialmente si se detecta y trata el problema tras los primeros síntomas, el 75 % de las chicas afectadas suelen alcanzar un peso normal, aunque puede haber recaídas y, por ello, debe mantenerse siempre la vigilancia.

El tratamiento es fundamentalmente psicoterapéutico, tanto para la adolescente como para su familia. En los casos graves puede resultar fundamental para el tratamiento con éxito el ingreso hospitalario.

BULIMIA

La bulimia se caracteriza por episodios repetidos de ingesta rápida de grandes cantidades de comida, que pueden durar horas, mientras la persona obtenga comida o hasta que se produzcan molestias abdominales, sueño, interrupciones o vómitos.

Al igual que la anorexia nerviosa, afecta predominantemente a las chicas, en general hacia el final de la adolescencia. Las chicas afectadas suelen tener un peso normal o presentar un ligero aumento o disminución del mismo. Además este trastorno puede asociarse a otras alteraciones como la anorexia nerviosa o a anomalías conductuales como la promiscuidad sexual.

Los síntomas a veces son mínimos, e incluyen tumefacción de manos y pies, debilidad y fatiga, dolor de cabeza, plenitud abdominal y náuseas. Puede haber amenorrea o menstruaciones irregulares. Además, es frecuente el uso de laxantes y diuréticos. El tratamiento es, como en el caso de la anorexia, básicamente psicoterapéutico.

Artículo revisado por El Comité Médico de Salud de la Mujer Dexeus - Fundación Dexeus Salud de la Mujer.