Crecimiento de los mamas en la adolescencia

Durante la pubertad el desarrollo de las mamas es uno de los sucesos más significativos y también más esperados, sin embargo el desarrollo mamario cuya duración suele ser de cinco a nueve años, puede verse afectado por diversas alteraciones que pueden localizarse tanto en un solo pecho como en ambos.

ALTERACIONES DE NÚMERO

Un primer grupo de alteraciones se da cuando el trastorno consiste en la modificación del número de las mamas. Cuando existen más de dos mamas, la alteración se denomina polimastia, en general estas mamas extra son de menor tamaño que las normales, y se sitúan habitualmente en las axilas. También pueden existir más de dos pezones, que pueden situarse tanto en la areola como fuera de ella, en este caso la alteración se llama politelia. Trastornos de este grupo ya menos frecuentes son la ausencia completa de la mama (denominada agenesia mamaria) y cuando el resto de la mama es normal pero no existe el pezón (se denomina atelia). El tratamiento de estas alteraciones es mediante una intervención quirúrgica.

Otro grupo de alteraciones se relaciona con el volumen de las mamas, sin embargo hay que recordar que aún estando dentro de la normalidad el tamaño de los pechos es muy variable de una chica a otra.

Cuando médicamente se considera que hay exceso del volumen de las mamas hablamos de macromastia o hipertrofia mamaria. Si el tamaño excesivo de las mamas provoca muchas molestias puede ser necesario realizar una reducción quirúrgica. También es posible que se dé la presencia de unos pezones exageradamente grandes (macrotelia) o que la mama presente una areola de gran tamaño, que ocupa la mayor parte de la superficie (macroareola). En algunos casos, la areola llega a cubrir totalmente la glándula mamaria, lo que se conoce como mama tuberosa, que es una alteración relativamente frecuente en la adolescencia, y que en ocasiones produce gran preocupación estética, aunque normalmente es posible corregirla satisfactoriamente mediante tratamiento quirúrgico.

Cuando el volumen de los pechos se considera médicamente pequeño se habla de micromastia, hipoplasia mamaria o hipotrofia mamaria. Hay que recordar que al hablar de esta situación no nos referimos al hecho de tener un pecho pequeño o poco desarrollado pero normal, sino a un diagnóstico médico contrastado. Normalmente por el hecho de ser pequeña la mama no deja de desempeñar su papel correctamente, por este motivo la consecuencia habitual de esta alteración es más psicológica que física y consiste en el complejo de pecho pequeño. En los casos extremos en que este complejo provoca angustia y preocupación excesivas, puede recurrirse a la cirugía plástica y colocar prótesis mamarias internas.

ALTERACIONES DE FORMA

En condiciones normales los pechos tienen una forma semiesférica, aunque de nuevo hay que tener en cuenta las variantes individuales de cada chica. Cuando la forma no es semiesférica se definen diversas alteraciones que se clasifican según la forma resultante (mamas cónicas, mamas globulosas, mamas péndulas, etc.)

También los pezones pueden tener formas alteradas ya que pueden ser prominentes, aplanados, bipartidos, etc. Es de destacar el pezón umbilicado, alteración consistente en una invaginación del pezón, que adopta el aspecto de un ombligo. En estos casos se debe intentar la extracción del pezón hacia el exterior, puesto que, de lo contrario, se podría tener complicaciones para poder dar el pecho en un futuro.

ASIMETRÍA MAMARIA

Se habla de asimetría mamaria cuando una mama tiene distinta forma, tamaño o situación respecto de la contralateral. Hay que tener en cuenta que al inicio del desarrollo mamario es muy frecuente que haya una diferencia de tamaño evidente entre una mama y la otra, ya que suele producirse el desarrollo del botón mamario antes en un lado que en el otro. Al inicio del desarrollo mamario se nota como un endurecimiento por debajo de la areola (en uno o los dos pechos), que puede ser ligeramente molesto y se llama "botón mamario". En los meses siguientes, al tiempo que se producen cambios en el pezón y en la areola, este botón va aumentando de tamaño, hasta formar un montículo que se puede ver, que seguirá desarrollándose hasta formar el seno adulto.

También una vez las mamas ya se han desarrollado, se debe tener en cuenta que es absolutamente normal y relativamente frecuente que una mama sea algo más grande que la otra. En estos casos no debe hacer nada, sin embargo cuando la asimetría es evidente en exceso o en defecto, persiste con el paso del tiempo o provoca preocupación importante, el tratamiento es quirúrgico.

ESTRÍAS MAMARIAS

El rápido crecimiento de las mamas en la adolescencia puede provocar pequeñas rupturas de las fibras elásticas de la piel, lo que provoca la aparición de estrías. Al principio, las estrías son de color rojizo, pero con el tiempo van adquiriendo un color blanquecino o el mismo color que la piel circundante.

Las estrías que salen en el pecho se deben por lo general a que la piel de esta zona, que es muy delicada, se ve obligada a ceder no sólo en los momentos en que la glándula mamaria aumenta de volumen , como ocurre en la adolescencia, sino también al realizar actividades con movimiento. Hay que tener en cuenta que los pechos son más frágiles porque no tienen músculos y están formados por tejido adiposo y glandular que sólo se apoya sobre los pectorales.

Este problema es puramente estético y no se trata, por tanto, de ninguna alteración importante. Se pueden prevenir usando sujetadores adecuados, en especial si se practica algún deporte. Los más recomendables son sin aros ni hierros y que lleven refuerzo en las bases y ayuden a soportar el peso del pecho de una forma uniforme. También puede ser útil la aplicación de cremas antiestrías sobre la mama (no sobre el pezón) para evitar que se formen o que aumente su número si ya se han formado.

INFECCIONES MAMARIAS

Las infecciones en las mamas (también llamadas mastitis) son relativamente frecuentes en la adolescencia. Se debe pensar en una infección cuando se nota una zona enrojecida o dura en el pecho o en el pezón que está caliente y/o duele. Aunque no sucede siempre, en ocasiones puede ser que se tenga fiebre o se noten inflamados los ganglios de la axila.

Las infecciones en el pecho pueden afectar a la mama, los conductos galactóforos (que son los conductos que desembocan en el pezón) o las glándulas de la areola. El tratamiento de las infecciones en las mamas normalmente se basa en la administración de antibióticos y antiinflamatorios.

NÓDULOS Y QUISTES MAMARIOS

Las mamas en la adolescencia son muy fibrosas ya que prácticamente no tienen grasa. Esta característica puede provocar cierta inquietud en algunos casos ya que cuando te palpas las mamas se notan unos pequeños nódulos que tienden a aumentar y ser más molestos antes de la regla volviendo a no dar molestias después de la menstruación (a estas molestias se les llama mastodinia). Estos nódulos no son patológicos ya que únicamente corresponden a la percepción de la acumulación del tejido glandular mamario normal. De todos modos si las molestias premenstruales son intensas es aconsejable llevar a cabo una exploración médica que descarte alguna patología.

Al margen de lo explicado antes, en la adolescencia también pueden aparecer auténticos nódulos que en la mayoría de los casos serán sólidos aunque también pueden ser con contenido líquido. Si se detecta un auténtico nódulo mamario, ya sea sólido o líquido, se debe consultar con el médico ya que se ha de realizar una exploración para determinar su tamaño y consistencia así como la posible existencia conjunta de secreciones mamarias o ganglios. Según el resultado de la exploración puede ser aconsejable completar el estudio con alguna prueba diagnóstica como la ecografía mamaria.

La ecografía mamaria permite el estudio diferencial de los nódulos o quistes. Ante un nódulo de características benignas es la ecografía la que indica si su contenido es sólido o líquido (en este caso se llama quiste). Cuando el nódulo mamario es un quiste simple, es decir, un acúmulo de líquidos prácticamente asegura la benignidad. Si el contenido es sólido o líquido con ecos en su interior, no se puede descartar que sea maligno aunque prácticamente todos los nódulos en la adolescencia son benignos. En estos casos la ecografía presenta la ventaja de poder realizar una exploración complementaria en el mismo momento, que es la punción con aguja fina y la aspiración del contenido del nódulo mientras se dirige la aguja hacia el sitio exacto mediante la ecografía. Así se puede analizar su contenido e incluso hacer un estudio citológico (se trata de una citología parecida a la que se realiza en la revisión ginecológica) de las células que se extraen.

En la mayoría de los casos, los nódulos sólidos corresponden a los denominados fibroadenomas, que son unos tumores benignos mamarios que tan sólo requieren un control médico periódico. En estos tumores sólo es necesario un tratamiento quirúrgico para extraerlos en el caso de que duelan o aumenten de tamaño. Hay otros tipos de nódulos benignos que aunque menos frecuentemente también pueden darse en la adolescencia (papilomas, hamartomas, lipomas, etc.) que según los casos y los resultados de las pruebas complementarias deberán controlarse o extirpase quirúrgicamente.

CÁNCER DE MAMA

El cáncer de mama es excepcionalmente raro en la adolescencia. En caso de sospecha de un tumor maligno se ha de confirmar el diagnóstico mediante una biopsia para el análisis histológico del tejido extraído. En general si se confirma el diagnóstico de cáncer el primer tratamiento es la cirugía aunque según el tipo y la extensión del tumor a veces el tratamiento debe complementarse con radioterapia, quimioterapia u hormonoterapia. Aunque el cáncer puede curarse siempre obliga a seguir controles estrictos posteriores con tu médico.

Artículo revisado por El Comité Médico de Salud de la Mujer Dexeus - Fundación Dexeus Salud de la Mujer.