Pubertad precoz y retrasada

PUBERTAD PRECOZ

Se llama pubertad al periodo de transición entre la infancia y la edad adulta en el que se produce el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios y el llamado estirón, que es una aceleración del crecimiento. Normalmente en las niñas el desarrollo puberal normal se inicia entre los 8 y los 14 años.

Se habla de pubertad precoz cuando se produce el desarrollo de los caracteres sexuales antes de los 8 años en la niña. El primer signo de la pubertad en la niña es el desarrollo del botón mamario. La pubertad precoz se produce generalmente, porque se activa antes de tiempo el sistema de hormonas sexuales que controla la pubertad, es decir ocurre lo mismo que pasa en un caso de pubertad normal pero a una edad excesivamente temprana.

La pubertad precoz es mucho más frecuente en niñas que en niños. La causa de pubertad precoz en las niñas no se puede determinar en la mayoría de los casos (se conoce como idiopática), aunque siempre es conveniente realizar una consulta con el médico ya que, aunque sea poco frecuente, en ocasiones puede deberse a problemas médicos como tumores de los ovarios, las glándulas adrenales, la glándula pituitaria o el cerebro. Otras causas pueden ser anomalías del sistema nervioso central, antecedentes familiares de la enfermedad o ciertos síndromes genéticos poco comunes.

El principal problema que se puede derivar de la pubertad precoz es la baja estatura final. En menor medida, pueden aparecer problemas psicológicos y sociales derivados del desarrollo precoz cuando la niña se compara con sus amigas o compañeras de colegio. En ocasiones la sensación de ser distinta, junto con los cambios en el estado de ánimo producidos por el cambio hormonal, pueden afectar notablemente a la niña.

Aunque no siempre es necesario, la pubertad precoz puede tratarse si bien la opción de tratamiento dependerá del tipo y la causa principal del trastorno, si se conocen. En general el objetivo de los tratamientos es detener y, si es posible, revertir la aparición de los síntomas de la pubertad temprana.

PUBERTAD RETRASADA

Como hemos dicho el desarrollo puberal normal se inicia entre los 8 y los 14 años. Por tanto, se habla de retraso puberal cuando hay ausencia de caracteres sexuales secundarios después de los 14 años, o bien, cuando no ha aparecido la primera menstruación después de los 16 años. Por ausencia de caracteres sexuales secundarios se entiende la no aparición a estas edades del inicio del desarrollo mamario (botón mamario) y del vello genital o axilar.

El retraso en el inicio de la pubertad puede ser debido a múltiples causas, de muy diversa índole, pero en resumen podemos hablar de retraso puberal con aumento de las hormonas hipofisarias y retraso puberal con niveles hormonales hipofisarios bajos.

En los casos de retraso puberal con aumento de las hormonas hipofisarias, el estímulo hormonal del hipotálamo y la hipófisis para desencadenar la pubertad es correcto, pero existe una alteración en el órgano diana, el ovario, que no funciona adecuadamente y no segrega suficientes hormonas sexuales. Los motivos para esta alteración pueden ser:

  • Alteración en los ovarios debida a una anomalía cromosómica que determina una inadecuada función del ovario y un fallo en su secreción de estrógenos. La más frecuente de estas alteraciones es el denominado síndrome de Turner.
  • Destrucción de los ovarios por diferentes causas (cirugía, radioterapia, etc) con lo que no son capaces de producir adecuadamente hormonas.
  • Déficits enzimáticos, como el déficit de la enzima 17-alfa-hidroxilasa.
  • Enfermedades autoinmunes, como el síndrome de Addison.

Los casos de retraso puberal con niveles hormonales hipofisarios bajos pueden clasificarse en:

  • Retraso puberal simple de la adolescencia: en este caso, se produce un retraso en el inicio del desarrollo de la pubertad y también un retraso en la talla. Es muy frecuente que existan antecedentes familiares de la misma situación, que en la mayoría de los casos se soluciona con el paso del tiempo.
  • Retraso puberal secundario a una enfermedad crónica: diversas enfermedades crónicas pueden comportar un retraso puberal, cardiopatías, enfermedades del riñón, intestinales, sanguíneas o nutricionales. En estos casos, pues, la propia enfermedad produce un retraso de la pubertad. En el supuesto concreto de la malnutrición, la causa más frecuente en nuestro contexto es la anorexia nerviosa, un trastorno psicológico caracterizado por el rechazo de la alimentación. Si la anorexia nerviosa se presenta antes o durante el desarrollo de la pubertad, se producirá un retraso puberal; si aparece cuando la pubertad ya ha finalizado, provocará una amenorrea secundaria.
  • Causas hipotalámicas: en este grupo se incluyen una serie de enfermedades del sistema nervioso central que afectan al hipotálamo, con la consecuente ausencia de hormonas estimuladoras de la pubertad.
  • Causas hipofisarias: aquí se incluyen alteraciones de la hipófisis que comportan una disminución en la elaboración de sus hormonas, necesarias para el desencadenamiento y mantenimiento de la pubertad.

Si se descubre la enfermedad causante del retraso puberal se tratará esta para solucionar secundariamente el retraso. En determinadas ocasiones se deberá recurrir a tratamiento hormonal mediante estrógenos y progesterona para inducir la pubertad de una manera artificial. En todos los casos los tratamientos han de realizarse bajo control de un especialista: endocrinólogo o ginecólogo.

*Artículo revisado por El Comité Médico de Salud de la Mujer Dexeus - Fundación Dexeus Salud de la Mujer. *