Pérdidas vaginales

Se considera una pérdida todo sangrado vaginal (o manchas de flujo vaginal sanguinolento) que se produce independiente de la regla y que puede ser irregular o prolongado. El término médico que define este hecho es el de "metrorragia" y popularmente recibe muchos nombres como por ejemplo el de "manchado entre períodos" o "sangrado entre reglas".

Hay muchas causas que pueden provocar una pérdida vaginal. En adolescentes, la causa más frecuente de pérdidas vaginales es la existencia de una relativa inmadurez de la regulación hormonal ginecológica que provoca ciclos con ausencia de ovulación (ciclos anovulatorios), que es algo muy habitual en los dos o tres años que siguen a la primera regla. En estos casos las pérdidas suelen ir acompañadas de ciclos irregulares y, aunque puedan ser molestas, generalmente son normales.

También puede ser normal y es frecuente, tener pérdidas a mitad del ciclo que coinciden con la ovulación. Estas pérdidas, que se pueden presentar a cualquier edad, se conocen con el nombre de "manchado ovulatorio".

Sin embargo, hay que diferenciar las pérdidas que pueden ser normales, de un sangrado vaginal anormal que podría ser preocupante.

En primer lugar, es importante asegurarse de que el sangrado proviene de la vagina y no del recto o de la orina, en cuyo caso deberías consultar con tu médico de cabecera para descartar una alteración de las vías urinarias o del aparato digestivo.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta que una pérdida vaginal puede estar causada por un problema ginecológico. En la mujer un desequilibrio hormonal, un mioma uterino, un pólipo o una infección -entre muchas otras causas- pueden provocar un sangrado vaginal. También el uso de un dispositivo intrauterino (DIU), de anticoncepción hormonal (píldoras, parches, etc.) o incluso el embarazo pueden motivar, en determinadas circunstancias, pérdidas vaginales. En el caso del embarazo pueden producirse sin ninguna patología que lo cause, o bien debidas a un aborto o amenaza de aborto, o a un embarazo ectópico (fuera del útero).

En tercer lugar, tampoco se debe olvidar que también hay causas no ginecológicas que pueden provocar un sangrado vaginal. Estas causas son variadas y pueden ir desde el uso de medicaciones que afectan la regulación hormonal, hasta padecer ciertas enfermedades crónicas, como por ejemplo un problema de tiroides. Además, también el ejercicio físico intenso, el estrés emocional o los trastornos en la alimentación pueden inducir la aparición de pérdidas vaginales.

En definitiva, ante una pérdida vaginal en principio no hay que alarmarse, pero vistas las diversas causas que pueden provocarla, si la pérdida persiste, aumenta, o se acompaña de dolor, mal olor, picor y/o ardor al orinar es necesario consultar con tu médico de cabecera o ginecólogo.

En cuanto a la higiene, si tienes pérdidas debes extremarla igual que cuando tienes la regla. Puedes utilizar compresas o también protectores de braguitas si la pérdida es escasa. Para que sean efectivos hay que cambiarlos tan a menudo como te haga falta.

Artículo revisado por El Comité Médico de Salud de la Mujer Dexeus - Fundación Dexeus Salud de la Mujer.